miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL DESEO DE UN MUERTO



Hace unos minutos yo estaba vivo, me encontraba con todas las débiles mentes de alrededor en mis manos, la manipulación ha sido por siempre mía y ¡solo mía!, ver los rostros aterrorizados de esos 5 inútiles y de esa estúpida adolescente, al darse cuenta de que todos habían caído en mi red de mentiras por ser tan estúpidos, me fascinó. Sus rostros pálidos me generaban la más placentera sensación, eran demasiados inferiores a mí, yo era el superior, y superior que todos los demás. Les iba a dar las más dolorosa muerte a cada uno de ellos, mientras se encontraban pálidos mirándome con ganas de creer que nada era cierto. Sin embargo, una flecha disparada de un extraño arco llamado pistola en esta era moderna, había atravesado mi pecho, y cual mariposa  se posa en una flor, así me he posado en un gran abismo que dudo que sea el infierno, pues no creo en él, yo solamente creo en mí. 

Hay una especie de demonio frente a mí, es alto como de metro ochenta, tiene una cicatriz vertical como de cuchillo, donde debería de estar su ojo izquierdo, Tiene alas como de murciélago pero están todas agujeradas, pensé dentro de mí que era una criatura muy repugnante. 

– He de encadenarte – dijo con voz lúgubre mientras avanzaba hacia mí queriendo ocasionar miedo.

No… ¡no lo hacía! Esa repugnante cosa no me daba miedo, le miré y avancé hacia él con miradas frías y en todo arrogantes, porque. ¡YO ERA SUPERIOR! Él en cambio, retrocede con confusión, al parecer no le encontraba la respuesta lógica a todo esto y, no lo culpo, seguramente era algún otro imbécil. 

– ¿Cuál es el nombre de tu señor, de tu amo? – Demande con voz fuerte y sanguinaria, e incluso tal vez con un poco de humor en ella. 

– Es la muerte, mi señora y mi señor es la muerte y estamos…
– ¡Cierra la boca, maldita sea! – Interrumpí a la criatura – ¡No me digas lo que no te he preguntado y llévame con él o ella! 

El demonio que solo tenía el plan de venir y encadenarme, ahora se encuentra totalmente aturdido y, aún con las esposas en sus manos, me obedece y me lleva por un extraño camino de horror, en el cual él parece muy indiferente. Pude ver claramente en los ojos de esa criatura con alas agujeradas que se hacía preguntas acerca de mí, pude notar muy bien que yo le había inspirado miedo. Entrando a una habitación vacía, él me indica que hemos llegado a nuestro destino.

–En esta habitación no hay nada porque…
–Calla y lárgate de aquí porque ¡no te lo he preguntado! – No dejé terminar de hablar a la bestia - ¡No te quiero ver más aquí!

Él Obedece sintiéndose tratado como basura, sin saber y con mucha indignación en qué momento habían cambiado los papeles, se retiró como esperando que su señora se “encargara” de mí. La muerte aparece a lo lejano y se aproxima velozmente, caminando muy muy lento. Detuvose frente a mí y me observó fijamente. Vi que vestía una gran capa marrón, pero donde debería estar su rostro solo había la nada, solo aire, respire del aire de su rostro y me llene de oscuridad. Poco a poco se fue dibujando en ese profundo aire oscuro dentro de su capucha, un rostro, era mi propio rostro en ella. 

– Una eternidad, un segundo – dijo en voz baja y penumbrosa la muerte – en esta habitación no hay nada porque estamos dentro de tu alma, y permanecerás en lo que has cosechado, por un segundo, por una eternidad. 

Pequeños cosquilleos comencé a sentir que subían por mi espalda, que caminaban y que danzaban en mí como muñecos siniestros, quizá empezaba a sentir algo extraño, quizá era miedo… ¡NO! Era sólo desconcierto, nada ni nadie me hace sentir miedo, muy por el contrario, ¡Yo soy el miedo!, yo soy el rostro del terror más oscuro, cínico y hermoso que puede haber, y ¡yo soy la muerte! Aquella, esa sucia que esta allá, no es la muerte, ¡Yo soy la muerte! 

– Ven acá maldita y sucia cosa – demande gritando con ira en esa habitación profundamente oscura – vas a conocer el maldito horror que hay dentro de ti, que hay dentro de mí. 

– No seas tan ingenuo mortal – me susurró suavemente esa cosa – no creas que puedes hacerme algún daño. 

– Yo te hago el daño que a mí me dé la gana – grite imponentemente – ahora vas a saber que tan muerte soy. 

Le agarré por un brazo, luego le agarré por el otro y no se los quise soltar,  esa cosa forcejeaba por quitarse mis manos de encima, pero le jale hacía mí, vi de forma muy detallada, mi rostro dentro de su capucha, le mordí los ojos y sentí, que me los estaba mordiendo a mí mismo, el dolor era insoportable pero también vi a esa criatura gritando con desespero, enseguida empezaron a hervir sus brazos como para que yo le soltará, se me quemaron mis manos pero no la solté.

Seguí comiéndome su cara, ya no tenía ojos, y yo ya no podía ver del todo, sin embargo, pude notar que su rostro se había hecho un cráneo sin carne, por el cual mucha sangre empezó a brotar en forma de lágrimas, parecía un río con una fuerte corriente, lo que salía del lugar que quedo después que me comí sus ojos. Nada me intimidaba, pero me dolía mucho en todas partes, ¡MALDITO SEAS DOLOR! Bebí de su sangre y sentí, como si estuviese bebiendo fuego, pero me la bebí ¡Toda! 

Esa cosa gemía de dolor, de desesperación, quería quitarse mis manos de encima pero yo no la soltaba, me aferre a la muerte como nunca antes me había aferrado a algo, la muerte quiso escapar de mí, pero no la deje, no la deje huir, ella tenía que conocer el dolor, el sufrimiento, la impotencia, ella debía conocer a la muerte, así que me la comí, mordí su cráneo y empecé a triturarlo con mis dientes, aplasté sus huesos, aplasté los huesos de la muerte, me comí su carne que era mi carne y, me bebí su sangre que era mi sangre, me había matado a mí mismo y con ello, había matado a la muerte, pues la muerte sólo existe cuando hay miedo de perder la vida, pero yo no sentía miedo de perderla, yo no, otros sí, pero yo no. 

Tomé la capa marrón que había quedado en el suelo llena de sangre, me la coloqué al mismo tiempo que vi a la criatura del principio, me estaba ajustando muy bien la capa mientras veía el horror en su rostro, esa criatura se metió las manos en la órbita de su ojo derecho, se lo sacó, lo exprimió con fuerza mientras lloraba y gemía con mucho dolor, luego empezó a rasguñarse la cara con uñas que parecían navajas, se desfiguró todo y cayó al suelo, me acerqué, lo examiné, pero había muerto. 

De repente me desperté en el lugar donde antes me habían matado, me desperté y me sentía muy poderoso y sádico, se dibujó una gran sonrisa en mí, jamás en mi vida había sonreído de tal manera, y entonces los escuché gimiendo del miedo, estaban allí, aún ellos estaban allí, los miré con mi sonrisa de lo más siniestra mientras me levantaba y, ellos estaban allí, pálidos, con miedo, con sus caras de inútiles, no se estaban creyendo lo que estaba sucediendo, esos 5 hombres estaban llorando sin saber cómo llorar, y esa adolescente estúpida estaba tan estupefacta, quería escapar pero sus piernas no reaccionaban, todos estaban petrificados, y las expresiones en su rostros, reflejaban el más exquisito miedo y horror, ellos sabían muy bien que era lo que les esperaba…

domingo, 2 de noviembre de 2014

EN TUS OJOS



En tus ojos, el silbido de un ave
En tu voz la melodía del universo
Una caricia del viento, suave, suave
Mueren y nacen en ti mis versos

Me pongo rebelde cuando te necesito
Quiero probar tus besos sabor a vino
Si he de robarlos, será mi delito
No me culpes por querer lo divino

No sé qué puedo ofrecerte
Solo soy un alma rota
Pero sé que puedo quererte
Como el viento fuerte que azota

Te veo y veo a Dios
Veo a la creación
Contigo, soy dos
Y una triste canción

Déjame tocarte lucero
¡Oh precioso diamante!
Contigo, siempre sincero
Y con un corazón cantante.

Tú caminas, nacen las flores
Vuelan alto las mariposas
Quiero pintar tu mundo de colores
 Y que seas tú mi eterna rosa

De ti me voy impregnando
Sin prisa, pero sin pausa
Quizá me estoy enamorando
Sí, eres tú la causa.




miércoles, 22 de octubre de 2014

MUJER VENEZOLANA



Hoy escribo a la mujer Venezolana
Por ella mi alma siempre vuela
Novia, amiga y también hermana
Ella, la gloria de mi patria, Venezuela

Bellos ángeles celestes sin igual
Hermosos seres, se repiten por millones
                                          Son una mentira, la fantasía más real            
Son música, al mirar hacen canciones

Son arte, y el arte es eterno
Todo tipo de pensamiento
Cada rima del cuaderno
El sentimiento en mi sentimiento

Inspiran la más risueña ternura
Y el más perverso de los deseos
Son la más dulce amargura
Toda una guerra en el coliseo

¿Cómo no sentir pasión?
Si sus curvas son perfectas
Es tan fácil perder la razón
Aunque tengan la sonrisa recta

Ella se ve tan frágil
Pero tiene infinita voluntad
Sale un sentimiento ágil
A adorarles por la eternidad.

Impresiona su fuerza  al pelear
Guerreras del amor y la espada
Con ellas no se puede jugar
A no ser, a la princesa amada

Luchan como héroes griegos
Más cuando sus deseos gritan
Que no les importa lucido o ciego
Para lograr lo que su alma necesita

Son soledad y compañía
Todas ellas son diosas
La más cruel alegría
La espina, y también la rosa

Del mundo, la belleza perdida
De los callejones, un rumor
No puede haber cosa más querida
Más que hacerles, el amor.

                                                                      By: @TheRed_Shadow


martes, 21 de octubre de 2014

TE ROBAS MI DOLOR



Quiero llorar mis penas
Apareces con tu voz suave
Y tus sonrisas tan ajenas
Me hacen sentir como un ave

Y entonces quiero volar
Y mis alas desaparecieron
No puedo el cielo alcanzar
Las nubes nunca me quisieron

Estoy ebrio de infinita soledad
Me fumo versos muertos
Mi tristeza es la mentira más verdad
Y mi alma late con ojos tuertos

Y entonces huelo tu aroma
Se me olvida mi sufrimiento
 El corazón por mis ojos se asoma
Te haces dueña de mi pensamiento

Ya recuerdo porque sufría
Causa de un mal amor
Que se llevó toda mi alegría
Pero tú te robas mi dolor

Te robas lo que me duele
Lo destruyes con sonrisas
Haces que mi espíritu vuele
Y que corra fuerte pero sin prisas

Dime… ¿Cómo no quererte?
Si me haces soñar en pesadillas
Entre mis deseos, deseo mecerte
Princesa que vino de la arcilla

Ella, fue la noche, pero tú amanecer
Ella, una puñalada en mi alma
Tú, un nuevo y hermoso renacer
Ella mi agonía y tú, tú mi calma

Aún no puedo decir que te amo
Quizá… solo soy otro maldito
Pero te necesito y por eso te llamo
Pero te llamo y por eso te necesito.

Gracias por devolverme lo perdido
Ahora, deseo contigo volar
A donde todo sentir sea querido
Y nuestros corazones puedan jugar.